bebería la miel de tus ojos olvidaría de un parpadeo lo hincha pelotas que te ponés a las 4 de la mañana o cuando tenés ganas de salir a pesar del frío, y la lejanía diría tu piel nívea y tus movimientos de verde marea serena lo milimétrico de tu pelo enloquecido sostendría que hasta tus gemidos más estridentes están afinados y que un poco áspera tu voz, borracha un sábado después de bailar como una esquizo, es de sirena, todavía.
diría todo esto si fuese otro si delatarme en la visión de tu belleza no fuese el mismo movimiento de perderte
he de tenerte allí donde no me entiendas cuando llegue la noche y nos sobre una entrada para alguna obra de teatro independiente, algún concierto de jazz después de que todos los planes hayan fallado